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Optimizar la potencia contratada: cómo saber si pagas de más

La potencia contratada es la parte de la factura de la que menos se habla y la que más dinero fijo se lleva. La pagas todos los meses, uses la luz o no. Si está mal ajustada, estás regalando dinero sin recibir nada a cambio.

Qué es exactamente la potencia contratada

Es la cantidad de electricidad que puedes usar a la vez. Si contratas 5,5 kW, puedes tener aparatos funcionando simultáneamente hasta ese límite. Si te pasas, salta el interruptor y te quedas sin luz.

La lógica del sistema es sencilla: cuanta más potencia contratas, más caro es ese bloque fijo. Y la mayoría de la gente tiene contratada más de la que necesita, porque se la pusieron así al dar de alta la vivienda y nadie lo ha revisado desde entonces.

La señal más clara de que pagas de más

Hazte una pregunta: ¿cuándo fue la última vez que se te fue la luz por poner demasiadas cosas a la vez?

Si la respuesta es «nunca» o «hace años», tienes margen. El sistema eléctrico está avisándote de que tu límite está muy por encima de lo que realmente usas.

Ojo con el razonamiento inverso: que alguna vez saltaran los plomos no significa que necesites subir. Puede significar simplemente que ese día pusiste el horno, la vitrocerámica, la lavadora y el aire a la vez, algo que quizá no vuelva a pasar.

Los dos tramos de potencia que casi nadie conoce

Con la tarifa 2.0TD puedes contratar dos potencias distintas, según la CNMC:

  • Potencia punta: de 08:00 a 00:00 todos los días.
  • Potencia valle: de 00:00 a 08:00, más los fines de semana y festivos nacionales completos.

Esto abre una posibilidad real de ahorro para quien hace vida de día y no gasta apenas de madrugada: contratar menos potencia en el tramo caro y más en el barato. Es una de las cosas que revisamos cuando estudiamos una factura.

El límite legal que conviene conocer antes de tocar nada

Según la CNMC, la potencia contratada puede modificarse cada doce meses. La propia CNMC matiza que, en la práctica, las distribuidoras suelen permitir más de un cambio, sobre todo cuando se trata de subirla.

La consecuencia práctica es importante: si bajas demasiado y te quedas corto, puedes encontrarte con que no te dejan corregirlo enseguida, y con los plomos saltando cada dos por tres durante meses. Por eso conviene hacerlo con el consumo real delante y no por intuición.

Cómo se calcula bien (y por qué no basta con una regla general)

Las reglas del tipo «para un piso de tres habitaciones, 4,6 kW» son orientativas y fallan a menudo, porque no saben si tienes cocina de gas o de inducción, si tienes aire acondicionado, si cargas un coche eléctrico o si trabajas desde casa.

Lo que sí funciona es mirar los datos reales de tu contador: qué máximos de potencia has alcanzado en los últimos meses. Esa información existe y se puede consultar con tu CUPS, el código largo que empieza por ES y aparece en tu factura.

Qué ocurre en una empresa o en una nave

Ahí el impacto es mucho mayor, porque las potencias son más altas y los excesos se penalizan. En instalaciones industriales es habitual encontrar potencias heredadas de una maquinaria que ya no está, o picos puntuales que se podrían desplazar de hora.

En estos casos merece la pena una auditoría con datos de telemedida, no solo una lectura de la factura.

Te lo miramos nosotros

Revisar la potencia contratada es de las primeras cosas que hacemos al estudiar una factura, y de las que más ahorro fijo generan. Mándanos tu factura o tu CUPS y te decimos si estás pagando por potencia que no usas, con números concretos.

Que revisen mi potencia gratis


Fuentes de los datos regulatorios citados: Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC).