En la factura de una empresa hay dos conceptos que casi nadie mira y que pueden estar sumando dinero todos los meses sin que nadie se entere: los excesos de potencia y la energía reactiva. No son un error de la compañía. Son consecuencia de cómo está contratado tu suministro, y por eso se pueden corregir.
1. Excesos de potencia
Si tu negocio tiene tarifa 3.0TD o 6.XTD, tu potencia no se contrata con un único valor: se contrata en seis periodos distintos, del P1 al P6. Cada uno con su precio y su horario.
El contador registra la potencia que realmente demandas en cada periodo. Cuando en alguno de ellos superas la potencia que tienes contratada, esa diferencia se factura aparte, todos los meses en que ocurra.
Esto crea una trampa en las dos direcciones:
- Si contratas de menos, pagas excesos de forma recurrente.
- Si contratas de más, pagas todos los meses una potencia que no usas, aunque el negocio esté cerrado.
El punto óptimo no se adivina: se calcula con tu curva de carga real, que es el registro de lo que has consumido hora a hora y que se puede pedir a la distribuidora. Y ojo, porque no es un valor único: hay que ajustar los seis periodos, y un taller que trabaja de mañana no tiene el mismo reparto que una nave con turno de noche.
Para tarifas 2.0TD, que es la de los suministros más pequeños, solo hay dos periodos de potencia. Más simple, pero igual de revisable.
2. Energía reactiva
Este concepto desconcierta a mucha gente porque aparece en la factura sin que nadie lo haya contratado.
Resumido y sin entrar en física: ciertos equipos — motores, transformadores, balastos, maquinaria con bobinados — consumen una energía adicional que no se convierte en trabajo útil pero que la red tiene que transportar igual. Esa es la energía reactiva, y el sistema la penaliza porque carga la red sin producir nada.
Según la normativa vigente de la CNMC, ese recargo se aplica cuando el consumo de energía reactiva supera el 33% del consumo de energía activa en el periodo de facturación. Por debajo de ese umbral, no se factura.
Además, no afecta a todos: quedan fuera los suministros en baja tensión con 15 kW o menos de potencia contratada. Si tienes una tienda pequeña, lo más probable es que esto no vaya contigo. Si tienes una nave con maquinaria, casi seguro que sí.
La buena noticia es que la reactiva suele tener una solución técnica concreta y no especialmente cara: una batería de condensadores bien dimensionada. Y una parte importante de los casos que vemos no es que falte la batería, es que está instalada pero averiada y nadie se ha dado cuenta, porque nada avisa salvo la factura.
Cómo detectarlo en tu propia factura
No hace falta ser técnico. Coge una factura reciente y busca:
- Cualquier línea que diga exceso de potencia o penalización.
- Cualquier línea que mencione reactiva o kVArh.
- Si tienes varias facturas, mira si esos conceptos aparecen todos los meses o solo en algunos. Si es recurrente, hay un problema estructural, no un mes malo.
Si aparece algo de eso, hay margen. Y si no aparece nada, aún queda la otra pregunta: ¿estás pagando potencia de más sin que salte ningún aviso? Esa no se ve en la factura, solo se ve comparando lo contratado con lo realmente demandado.
Qué hacemos nosotros
Pedimos tu curva de carga a la distribuidora, calculamos la potencia óptima periodo a periodo, identificamos si hay penalizaciones evitables y te decimos qué se corrige con el contrato y qué necesita una actuación técnica. Con tus números, no con medias del sector. El análisis no tiene coste.
Umbral del 33% de reactiva, exención para baja tensión hasta 15 kW y número de periodos de potencia: Circular 3/2020 de la CNMC, en su redacción vigente (BOE-A-2020-1066).
¿Aparecen excesos o reactiva en tu factura?
Te decimos qué parte es evitable y cuánto se puede recortar.
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