Cambiar de compañía de la luz da más respeto del que merece. Mucha gente lo aplaza pensando que es un lío, que le van a cortar la luz o que tendrá que llamar a su compañía actual a discutir. Nada de eso es así. Te contamos cómo funciona de verdad.
Qué cambia y qué no
En tu factura hay dos empresas distintas, aunque solo conozcas a una:
- La comercializadora es a quien le pagas. Te vende la energía y te emite la factura. Esta es la que puedes elegir y cambiar cuando quieras.
- La distribuidora es la dueña de los cables, los postes y el contador. Te la asigna la zona donde vives y no se puede elegir. Es quien viene si hay una avería.
Cuando cambias de comercializadora, la distribuidora sigue siendo exactamente la misma. Nadie toca tu instalación, no viene ningún operario y no se cambia el contador. Es un trámite administrativo entre las dos empresas: por eso no hay corte de suministro.
Cuánto tarda y cuánto cuesta
Según la CNMC, que es el organismo que regula el sector:
- El plazo máximo para hacer el cambio es de 21 días.
- El cambio de comercializadora es gratuito.
- Los trámites los hace la nueva comercializadora. Tú no tienes que llamar a la anterior para darte de baja.
Si alguien te cobra por gestionarte el cambio, desconfía.
Qué mirar antes de firmar
Aquí es donde se gana o se pierde dinero, no en el cambio en sí.
- Tu contrato actual. La CNMC avisa expresamente de esto: mira si tienes cláusulas de preaviso o de cancelación anticipada con tu compañía de ahora. El cambio es gratis, pero una penalización de tu contrato viejo no lo es.
- El precio de la potencia, no solo el de la energía. Muchas ofertas presumen de un kWh barato y suben el término de potencia, que es lo que pagas todos los meses aunque no consumas.
- Qué pasa cuando acabe la promoción. Pregunta el precio del año dos. Es la letra pequeña que más caro sale.
- Servicios añadidos. Mantenimientos, seguros de avería, asistencia… Suman unos euros al mes que casi nadie recuerda haber contratado.
- Si te conviene fijo o indexado. Con precio fijo pagas una prima por estabilidad; con indexado sigues al mercado mayorista. Depende de tu consumo y de cuánto sobresalto aguantas, no de cuál esté de moda.
Si te han llamado por teléfono
Esto conviene sabérselo. Cuando contratas a distancia — por teléfono, por internet o con alguien que se presenta en tu puerta — tienes 14 días para desistir del contrato, según la información de la propia CNMC. No hace falta que des explicaciones.
Así que si te llamaron, dijiste que sí para quitarte la llamada de encima y luego te arrepentiste: tienes 14 días. Y si te han cambiado de compañía sin que tú lo autorizaras, no lo dejes pasar: reclama.
El orden correcto
La mayoría de la gente hace esto al revés: primero cambia de compañía y luego mira si le convenía. El orden que funciona es:
- Mira tu consumo real, no lo que crees que consumes.
- Ajusta la potencia contratada si sobra. Esto ahorra sin cambiar de compañía.
- Con esos datos, compara ofertas.
- Y solo entonces, si sale a cuenta, cambia.
Cambiar de compañía sin haber hecho los pasos 1 y 2 es como cambiar de coche para gastar menos gasolina sin haber mirado antes la presión de las ruedas.
Nosotros lo hacemos por ti
Pedimos tu consumo real a la distribuidora, calculamos la potencia que necesitas de verdad y comparamos las ofertas del mercado con tus números, no con una media. Si sale a cuenta, gestionamos el cambio. Si no sale a cuenta, te lo decimos igual. El estudio no cuesta nada.
Fuente de los plazos y condiciones: Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), apartado de cambio de comercializador.
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